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dilluns, 5 de setembre del 2016

Rescatemos #NuestroMediterráneo

L'1 de setembre la CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) va presentar aquest vídeo per sensibilitzar la població sobre les morts de refugiats a la Mediterrània, més de 15.000 els darrers 6 anys. Davant la passivitat dels governs europeus cal impedir que la Mediterrània continuï sent un mar de mort.

Més informació: CEAR

dimarts, 17 de novembre del 2015

¿Queremos erradicar el terror?

Després dels atemptats de París de divendres 13 de novembre, Jordi Armadans, director de FundiPau, va publicar en el seu bloc personal el text que reproduïm a continuació on reflexiona sobre els fets i sobre la resposta adequada des d’una cultura de pau.

Si voleu més informaciói sobre el mateix tema, també podeu llegir el Manifest publicat per Fundipau titulat: Contra la violència, construïm la pau



París. Viernes por la noche. Un nuevo zarpazo de barbarie. Seis ataques coordinados, disparos indiscriminados, 129 muertos, 300 heridos, 99 en estado crítico. Desolación. Impotencia. Terror.

Lo primero que hay que hacer es llorar las víctimas. 129 personas han visto truncadas sus vidas y sus esperanzas. Y solidarizarse con sus seres queridos: centenares de familiares y amistades estarán sufriendo el sinsentido de una muerte criminal.

No le pongamos peros. Esos ciudadanos de París han muerto salvajemente, injustamente, en manos de gente enloquecida por el fanatismo y la ignorancia. No debería haber sucedido, bajo ninguna circunstancia. Ninguna razón, sea la que sea, puede justificar un acto criminal así.

Debemos hacer todo esto. Pero también algo más.

Nos toca pensar y analizar. Determinar y proponer. Evaluar y actuar. Mirar de entender porque estas barbaridades se producen. Procurar actuar de manera que no vuelvan a producirse. Dejar de hacer lo que puede alimentar que se reproduzcan. No hacer lo que el terrorismo yihadista busca que hagamos.

El terrorismo yihadista (primero Al Qaeda, luego Estado Islámico –Daesh de ahora en adelante- y multitud de otros colectivos) lleva años creciendo en número de grupos, acciones, nivel de brutalidad y facilidad para conseguir nuevos adeptos. Crece su importancia y, sobretodo, su impacto e influencia.

Sin duda, el principal alimento del yihadismo es el discurso del odio. Por ello, sacrificar -por una supuesta lucha más efectiva contra el terrorismo- los valores del diálogo, la paz, la tolerancia y los derechos humanos, sería un grave error. Y la primera victoria del yihadismo.

Daesh busca que el virtual choque de civilizaciones se haga realidad. Y para ello es fundamental que la delicada cohesión de las sociedades europeas salte por los aires. La islamofobia, además de una respuesta absurda (la mayoría de víctimas de Daesh son otros musulmanes) sería la segunda victoria del yihadismo: precisamente es lo que busca, que muchos ciudadanos europeos de ascendencia musulmana vean el extremismo como única salida.

Decenas de miles de personas se sienten atraídas por esos discursos extremistas y, sobretodo, por la expectativa de nueva realidad que le ofrece Daesh. Es vital cortocircuitar esa conexión. Pero no siempre nos damos cuenta que el desastre, la injusticia y el caos de este mundo –del que participamos y sacamos tajada- pueden ser factores que faciliten el tránsito de mucha gente hacia el extremismo violento.

Condenamos el sectarismo, la intolerancia y el racismo existente en el discurso y la práctica de Daesh. Pero a veces nos olvidamos que en toda Europa las proclamas xenófobas, simplistas y que criminalizan al inmigrante y al diferente encuentran cada vez más eco social. Y que muchos partidos e instituciones, para mirar de contener ese crecimiento, copian y reproducen esos discursos, dándoles así aún más credibilidad, legitimidad y resonancia.

Nos extraña que haya gente que no encuentre otra salida que el extremismo violento. Pero no nos damos cuenta de que, a veces, nuestras políticas exteriores no dejan demasiadas salidas: dejamos pudrir situaciones de tensión, damos apoyo a regímenes impresentables, intervenimos en conflictos con intereses cortoplacistas y nos desprecoupamos del inmenso drama que generan a miles, centenares y a veces a millones de personas que los sufren. Y, finalmente, cuándo vienen a nuestras fronteras, huyendo de la violencia, les cerramos las puertas.

Condenamos la extrema violencia de Daesh, pero participamos de una cultura de la violencia que implica un gasto militar desorbitado y ofrecer respuestas militares, a menudo con estúpida sobreactaución, a problemas que demandan soluciones políticas.

Nos preocupamos de la pujanza de Daesh pero mantenemos como aliados a regímenes que han tolerado, facilitado y permitido el desarrollo económico, armado y reclutativo de Daesh. Regímenes que hacen políticas represivas y discriminatorias, que cortan todas las salidas de expresón política, que discriminan a colectivos y que frustran los anhelos de mucha gente joven.

Nos extrañamos de que Daesh disponga de suficientes recursos económicos e incluso comercie, pero olvidamos que vivimos en un mundo que permite, tolera y practica laeconomía criminal y los paraíses fiscales.

Abominamos de las atrocidades cometidas con armas pero hemos tardado 20 años a adoptar un Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA) que, de cumplirse, debería impedir el acceso al mercado de armas por parte de criminales, genocidas, regímenes represivos y grupos terroristas.

Llevamos 15 años alarmados por el terrorismo yihadista pero no nos damos cuenta quela ‘guerra contra el terror’ solo ha conseguido incrementar el volumen y la virulencia terrorista.

Nos da mucho miedo Daesh pero no acabamos de comprender que nos debería dar más miedo muchas de las decisiones políticas, económicas y sociales que hacen este mundo como es. La dramática verdad es que Estados y líderes políticos mundiales no tienen una agenda sincera y honesta en favor de la paz, los derechos humanos, la democracia y la justicia. Si miramos Siria (lugar dónde Daesh se ha desarrollado e implantado aprovechando el caos y zona de origen de la mayoría de refugiados del mundo) deberemos constatar que las actuaciones de las potencias mundiales (Estados Unidos, Rusia, China, Europa) y de las potencias regionales (Irán, Arabia Saudí, Turquía, etc.) han actuado en ese país siguiendo muchos intereses y prioridades pero, nunca, el de preocuparse por la suerte de la población siria y una solución justa al conflicto.

Seguramente, ni procurando hacerlo todo bien podríamos evitar totalmente el azote de la violencia. Pero si no nos tomamos en serio el fomento de la paz, la defensa de los derechos humanos y la promoción de la justicia, es seguro que deberemos aprender a convivir con altas dosis de violencia, caos y barbarie.

Jordi Armadans

dijous, 29 d’octubre del 2015

La patata calenta d’Europa



Europa afronta la pitjor crisi de refugiats des de la Segona Guerra Mundial. Darrere aquest titular ordenat i clar trobem la realitat, que no es pot expressar en paraules; i que exposo de la millor manera que puc en aquest text.

Els refugiats sirians emigren, escapen, fugen de la seva terra, que els hi vol ser presa, deixant-ho tot enrere. Tot? Quin tot tan abstracte. La contrarietat que Europa no entén. Com pots deixar enrere el que no tens? Deixen el temor constant, el conflicte sagnant, el futur incert i fràgil... però, què troben? L’esquena d’Europa cap al sentit comú.

Ells, els denominats refugiats, que cal fer memòria i recordar que no són més que éssers humans com nosaltres, arriben a les illes gregues, a territori Europeu. D’aquí viatgen a terra ferma, on cal emprendre el viatge cap a una vida millor, o simplement cap a una vida. Com si d’un joc d’obstacles es tractés, Europa es converteix en el tauler, on els emigrants han de superar les dificultats i obstacles del camí, fins arribar a la meta, a Alemanya. I per què aquesta i no una altra? Grècia els envia a Sèrbia, passa la pilota. El país receptor prova de fer el mateix, i així successivament, com si d’una patata calenta es tractés, la qual pot explotar en qualsevol moment, però ningú no vol ser l’encarregat de netejar-ho tot. Però això no és tan senzill. Un cop arriben a la frontera amb Hongria comença a sortir la cara d’Europa. Hongria, la qual és dirigida per un partit conservador, entén la crisi com una amenaça, tal com afirma el primer ministre hongarès Viktor Orbán: “De sobte, veurem que som una minoria al nostre propi continent”. I, com si de bèsties es tractessin, es troben darrere una tanca. Hongria se sent superior, actua com a tal. Però els sirians no volen quedar-se en un país hipòcrita que tanca els ulls a la veritat, que només veu animals amb fam. I sí, la tenen. Tenen fam de supervivència. Ells no volen ser registrats, és més, fan tot el possible perquè no els vegin creuar el territori hongarès per arribar a Àustria. Això és perquè, si els identifiquen, segons la normativa europea, poden ser retornats a aquest país en ser el primer Estat europeu en el qual ha quedat constància del seu pas. D’aquesta manera, amb la resistència que els militars hongaresos apliquen sobre ells, Budapest es converteix en una amarga casella de trànsit. Si aquesta es supera i no es cau abans en un camp de refugiats, els jugadors faran tot el possible per arribar al seu objectiu. Un cop allà podran demanar asil i, si els en concedeixen, hauran guanyat la partida. Però no acaba aquí, un altre joc comença, el joc del reconeixement de drets, dels drets humans.

De tota manera, mai podrem finalitzar la partida si ens limitem a recollir els refugiats, els fruits de la guerra. S’ha d’eliminar l’arrel del problema, s'ha d'acabar amb el conflicte a Síria.

Anna Vidal Portolés
1r D Btl.

dijous, 17 de setembre del 2015

Especial refugiats

Davant la crisi de refugiats que estem vivint actualment us proposem mirar el següent vídeo del programa Món 324 titulat " El naufragi europeu davant la crisi de refugiats" del 15 de setembre del 2015. El programa ofereix reportatges temàtics des d'Hongria, reflexions profundes des de les vies del tren de Macedònia i una xerrada amb el director de metges sense fronteres per analitzar els rescats marítims que fan al Mediterrani central.


 

dijous, 7 de maig del 2015

Solidaritat amb el Nepal

El dia 25 d'abril el Nepal va ser sacsejat per un terratrèmol, de 7,8 graus en l'escala de Richter, que ha provocat al voltant de 7.000 morts, milers de ferits i la destrucció de les infraestructures de pobles i ciutats.

Davant la greu situació que està vivint aquesta regió volem destacar la realitat que viuen els refugiats tibetans. Aquest poble, la situació del qual ja era molt vulnerable abans del terratrèmol, està patint greument les conseqüències del sisme. A continuació podeu llegir la següent notícia on s'explica tot això:


BBC Mundo: ¿Por qué los tibetanos son las víctimas invisibles del terremoto de Nepal?

29 DE ABRIL 2015 - 09:12 AM




La aldea de Bridim, hogar del refugiado tibetano de 83 años Passing Lama, quedó reducida
a escombros | Foto: BBC Mundo. Los tibetanos empezaron a llegar de China a través de la cordillera del Himalaya en 1959, cuando se completó la ocupación de Tíbet por Pekín


El número de muertos por el terremoto de Nepal aumenta cada hora, pero las dificultades para llevar una contabilidad precisa son más que comprensibles.

Por el momento, las cifras oficiales van por más de 4.310 muertos, casi 8.000 heridos y 8 millones de afectados.

El caos propio de una catástrofe como la causada por el sismo, y el difícil acceso a algunas de las zonas más afectadas, ciertamente hacen más complejo el conteo e identificación a las víctimas.

Pero la tarea también se complica por la presencia en el país de miles de refugiados de etnia tibetana, en su inmensa mayoría sin ningún tipo de documentación.

Los tibetanos empezaron a llegar de China a través de la cordillera del Himalaya en 1959, cuando se completó la ocupación de Tíbet por Pekín.

Y como explica el periodista de la BBC Rani Singh, han estado arriesgando su vida en el peligroso cruce desde entonces hasta el día de hoy.

Por lo general su objetivo es encontrar refugio en Nepal o atravesar el país para llegar a India.

Un pequeño número fue procesado por las autoridades y alojado en un centro para refugiados de la capital, Katmandú.

Pero solo una minoría de tibetanos de segunda generación ha obtenido la nacionalidad nepalí, lo que significa que la inmensa mayoría vive en la ilegalidad.

"No tienen derechos como otros residentes, ni tarjetas de identidad. No tienen Estado propio y por lo tanto son invisibles", afirma Singh.

Y Nepal le rehúye al tema porque no quiere molestar a su poderoso vecino del norte, China, que también es uno de los principales inversionistas en el país.

Los más pobres de los pobres

La mayoría de los étnicamente tibetanos vive además calladamente fuera de Katmandú, en aldeas remotas dispersas en las montañas.




"Esas aldeas están justo en la zona más afectada por el terremoto. Pero los muertos ahí no pueden ser identificados formalmente, porque oficialmente no existen", explica Singh.

Y aldeas étnicamente tibetanas, como Bridim –ubicada al norte de Katmandú y a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar– se cuentan además entre las más pobres del país.

El Fondo de Desarrollo Dolma, una de los pocos organismos no gubernamentales que atiende a los pobladores de origen tibetano en Nepal, tiene una escuela cerca de la zona, devastada por el peor terremoto de los últimos 80 años.

"Bridim quedo virtualmente reducida a escombros", le dijo la jefe financiera de Dolma, Carla Texeira Alvares Kaspar, a la BBC.

"No tenemos idea de cuántas personas pueden haber sobrevivido. Las misiones de rescate no están operando en zonas tan aisladas", agregó.

Y Texeira Alvares también está preocupada por el suministro de agua potable en Bhorle, un valle cercano donde también viven numerosos refugiados de origen tibetano.

"Es un gran barrio marginal. Ahí tenemos muchos niños. Y sólo hay una tubería de agua que baja de las montañas. Si se desconecta se quedan sin nada y las enfermedades se pueden esparcir muy rápidamente", advirtió.

La mujer también mencionó "horrendos deslaves" en Dhunche.

"No hay casi electricidad ni comunicaciones. Y para los refugiados, es como la gota que derrama el vaso. Ya era imposible antes. Y ahora hay mucha destrucción en Katmandú".

"Las lluvias monzónicas llegarán en un mes o dos, por lo que no creo que vayan a reestablecer la electricidad o las comunicaciones con las montañas antes de diciembre. Todo se va a para por los monzones", lamentó.



Davant d'aquesta situació, des de la Casa del Tibet, han obert un compte per recaptar fons que faran arribar als afectats a través de l'Oficina del seu Santedat el Dalai Lama a Brussel·les. Aquestes són les dades:


Terratrèmol a Nepal
La Caixa
ES81 2100 3306 1522 0045 5206


Des del Grup Unesco de l'Escola Joan Pelegrí us animem a aportar la vostra ajuda. Al vestíbul de l'escola hi ha una urna on hi podeu deixar la vostra aportació que serà destinada a aquesta causa.


dimecres, 22 d’abril del 2015

La nostra responsabilitat en la mort dels immigrants a la Mediterrània

La desaparició de 1000 persones o més en els naufragis de vaixells de la setmana passada a la Mediterrània amb immigrants africans a bord ens fa plantejar la nostra responsabilitat en aquests fets.

Alguns mitjans de comunicació els han presentat gairebé com un accident (“El Mar de la Mort”) o com un problema aliè (bàsicament culpa dels traficants).

L’alcaldessa de la ciutat italiana de Lampedusa, Giusi Nicolini, principal destí de molts d’aquests vaixells, fa anys que denuncia aquest fet. Fa poc, en un tuit, deia: “Quants morts més, encara, abans d’adonar-nos que amb ells mor també la nostra civilització”?

La mateixa alcaldessafa gairebé tres anys, davant de la mort d’onze immigrants ofegats, va escriure una carta oberta, de la qual són els paràgrafs següents:

“Podria fer moltes preguntes avui, però ho resumiré tot en una: fins quan caldrà que ampliem una vegada i una altra el cementiri de la meva illa?

No entenc que una tragèdia com aquesta algú la pugui considerar normal. Com és possible no obsessionar-se amb la mort d'aquesta gent? Avui han estat onze persones, entre les quals vuit dones joves i dos nens, d'onze anys i tretze. Tots morts durant un viatge que havia de ser l'inici d'una nova vida.

M'indigna aquest sentiment de quotidianitat que sembla haver-se instal·lat al món. M'escandalitza el silenci d'una Europa que ha rebut el premi Nobel de la pau i és capaç de restar callada davant una tragèdia que ja ha fet més morts que la majoria de les guerres.

Estic cada cop més convençuda que la política d'immigració europea considera aquest balanç de vides humanes com una manera de moderar el flux migratori, fins i tot com un mitjà de dissuasió.

El viatge amb vaixell d'aquestes persones és la seva única esperança. I crec que per a Europa la seva mort és un motiu de vergonya i deshonor.

Per això vull que tothom sàpiga que a Lampedusa, a nosaltres, ens correspon el deure de tractar aquestes persones amb dignitat i així donar una mica de dignitat al nostre país i a tot Europa.”